¡Hola de nuevo compañer@s! Hoy os voy a contar la importancia de analizar el suelo para saber cual es el grado de humedad, y a partir de ahí, cuando regar y cuando no.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que Cullera se localiza dentro de un clima mediterráneo, los cuales están caracterizados por los siguientes rasgos: 

  • Inviernos suaves y relativamente húmedos: las temperaturas raramente bajan de los 5 ºC en las zonas cercanas a la costa. En relación a las lluvias, estas se concentran en otoño y a finales del invierno, las cuales suelen ser muchas veces de forma torrencial. 
  • Veranos secos, largos y calurosos: las temperaturas suelen estar por encima de los 30 ºC y las precipitaciones son casi inexistentes. 
  • Alta insolación durante casi todo el año: España es un país que generalmente tiene muchas horas de sol, y especialmente la Comunidad Valenciana cuenta entre 2500 y 3000 horas de sol anuales favoreciendo el desarrollo de diversos cultivos como por ejemplo la sandía, siempre y cuando se controle la humedad del suelo.
  • Influencia del mar: el mar actúa como regulador térmico, haciendo que las temperaturas se suavicen tanto en invierno como en verano. 
  • Estacionalidad muy marcada:
    • Otoños lluviosos y con temperaturas templadas. 
    • Inviernos con temperaturas suaves y con precipitaciones moderas que en ocasiones pueden ser torrenciales.
    • Primaveras progresivamente cálidas y con lluvias cada vez más escasas. 
    • Veranos secos y soleados.

Teniendo en cuenta todo esto anteriormente explicado sobre el clima mediterráneo, hay que decir que yo empiezo a plantar los campos a mitad de invierno (a principios de febrero, alrededor de la 1º o 2º semana) donde aún puede haber lluvias bastante persistentes en la vertiente mediterránea donde en cuestión de pocos días, o incluso horas, se pueden alcanzar gran cantidad de litros de agua acumulados.

Además, hay que tener en cuenta que en un sistema de riego a manta, se acumulan alrededor de 40 litros por metro cuadrado (40 mm de precipitación), mientras que después de una jornada de lluvias, podemos considerar que el campo se ha regado si llueve alrededor de unos 30 litros por metro cuadrado (30 mm de precipitación). 

Pues bueno, para solucionar nuestras dudas, nos hemos desplazado hacia los diferentes campos para comprobar si hace falta o no regar. Para ello hemos hurgado bajo del plástico negro para ver cómo estaba el terreno, y evidentemente tenía bastante humedad. 

Por otro lado, también podemos mirar arriba del banco si hay humedad o no a través de remover la tierra con el legón. En el caso que haya humedad, esto hace indicar que la cota freática está bastante alta, y por tanto, hay suficiente humedad. Además, la presencia de lombrices es un indicio positivo que explicaremos a continuación. 

Las lombrices de tierra son fundamentales para la agricultura y la salud del suelo debido a que: 

  • Mejoran la estructura del suelo: las lombrices crean túneles que facilitan la entrada de aire y agua, mejorando la aireación y el drenaje del suelo. Esto es esencial para el desarrollo de raíces saludables y la actividad microbiana.
  • Aumentan la fertilidad del suelo: al descomponer materia orgánica, las lombrices producen humus, un material rico en nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio. Este humus mejora la retención de nutrientes y agua, favoreciendo el crecimiento de las plantas.
  • Promueven la biodiversidad: las lombrices contribuyen a la diversidad biológica del suelo, favoreciendo la actividad de microorganismos beneficiosos como bacterias y hongos. Esto crea un equilibrio biológico que promueve la salud de las plantas.
  • Reducen la erosión del suelo: los túneles creados por las lombrices ayudan a prevenir la erosión al permitir que el agua de lluvia penetre en el suelo en lugar de arrastrar la capa superficial.

Además, la presencia de lombrices en un campo es una señal muy positiva y puede indicar varias cosas: 

  • Buena salud del suelo: las lombrices son bioindicadores de suelos saludables. Su presencia sugiere que el suelo tiene una buena estructura, suficiente materia orgánica y un ambiente adecuado para la vida microbiana. 
  • Alta fertilidad: los suelos con lombrices suelen ser más fértiles porque estos organismos ayudan a descomponer la materia orgánica, liberando nutrientes esenciales para las plantas.
  • Buena aireación y drenaje: las lombrices crean túneles en el suelo, lo que mejora la aireación y el drenaje. Esto es crucial para el crecimiento de las raíces y la prevención de enfermedades. 
  • Biodiversidad: un campo con lombrices generalmente tiene una mayor biodiversidad, lo que contribuye a un ecosistema más equilibrado y resistente.

En definitiva, después de un periodo de lluvias, la decisión de regar o no depende del estado real del suelo y de las necesidades del cultivo. Observar, medir la humedad y adaptarse a las condiciones del terreno es la mejor garantía para no malgastar agua y mantener plantas sanas. Al final, regar bien es regar cuando toca.

Sin más preámbulos, seguimos trabajando para ofrecer un producto de calidad. 

Hasta la próxima.